Las fiestas de San Juan de Soria ya acabaron y ahora toca poner orden a todo lo que se vivió. Cumplir como peñista de día y de noche es muy agotador y en algún acto he fallado. Lo bueno de no currar es que es más fácil recuperarse de las fiestas. Lo que está claro es que algunos recordaremos estas fiestas por el momento ¡¡¡SALCHICHÓN!!!.
El sábado por la noche unas amigas llegaron a la ronda con un salchichón en el bolso. Se lo encontraron por la calle y decidieron quedárselo. Yo les dije que no me lo comería porque se notaba que había perdido parte de su envasado al vacío. Una dijo que lo usarían como intercambio de favores. A otro que preguntó le dijeron que era arma de defensa, el chico preguntó si en invierno llevaba una plancha. Pasadas las 4 de la mañana fuimos a la verbena. Nos acompañaba el de la plancha y un trompeta de la charanga. Mientras dos se ponían a entablar conversación con unos de Bilbao una sacó el salchichón que llevaba la otra en el bolso y empezó a mostrarlo. Uno que pasaba por allí preguntó si le daba algo de salchichón. No recuerdo como lo abrió pero el chico mordió y se llevó todo el hilo del salchichón. Con la misma voz que el del megáfono de una furgoneta anuncia tuberías yo empecé a chillar salchichón. Se ve que los sanjuaneros tenían hambre porque el salchichón desapareció en cuestión de minutos ante la mirada atónita del de la plancha y el de la charanga. Sólo dos chicas mordieron el embutido pero eso no quita que todos los desconocidos que participaron aparezcan con un toque algo porno en las fotos que hice. Por ello, he decidido desenfocarlos. Aunque ninguno puso resistencia ni se tapó al hacerle la foto.
Sí, la última chica repitió. Hubo quien declinó el ofrecimiento por los ardores de estómago que le daba pero cuando volvió con un amigo a que probara el salchichón se encontró que ya no quedaba.
El pasado 14 de junio se celebró La Compra en Soria, uno de los actos previos a las fiestas de San Juan que comienzan hoy miércoles por la noche. Me llevé la camarota e hice alguna foto. Me hizo gracia que me preguntaran para que medio trabajaba, si el Diario o el Heraldo. Con timidez les dije el nombre del blog, alguno preguntaba si era Soriateka, jeje. Aún así a alguno le dije que estuvieran tranquilos que no iba a publicar sus fotos y me dijeron que por que no. Me sorprendió este exhibicionismo de los sorianos a ver fotos suyas publicadas en páginas web ajenas.
En los corrales
La Compra consiste en que los 12 jurados o alcaldes de barrio “compren” los toros que les representarán durante las fiesta y que pudieron observar durante el sábado anterior en El Lavalenguas (acto que me perdí). Mientras, algunos se aproximan por primera vez a un toro y la mayoría disfruta de los bares que las Peñas y otros negocios ponen para que nadie se quede con sed.
Lo más cerca que estuve de los toros
Perjudicado
Charanga debajo de la haima
¡Al rico helado!
Gente observando los toros y a los valientes
Camarero de la Peña El Bullicio
Alguna bota de vino se vió
Poesía sanjuanera
Como en la ópera
Tuneo sanjuanero
Los bares de bote en bote
Un coche viejuno
Disfraces
Lista de precios
Encontró cobertura
El Pico Frentes dominando la zona
Este año no creo que pueda hacer una crónica semi-directa de las fiestas de San Juan de Soria porque las fotos pesan mucho. Tardo horas en simplemente procesar las fotos ya que mi ordenador no responde correctamente con fotos de tantos megas y esos ratos libres me serán necesarios para dormir que hasta el sábado no creo que pueda descansar más de 4 horas seguidas cada día.
El domingo aterricé en España. Tras una semana conduciendo más de 2.300 km por la costa oeste llegué agotada al aeropuerto de Newark y esto es lo que escribí para no dormirme:
El servicio suppersuttle es el culpable de que tenga que esperar 2 horas y media delante de la puerta de embarque. Y es que, para evitar cualquier contratiempo tu les dices la hora a la que sale tu vuelo y ellos te dan cuatro horarios diferentes para que vayan a recogerte. El más tardío que me han ofrecido era a las 5.30-5.45pm cuando mi vuelo es a las 10pm. Encima ha llegado 10 minutos antes de tiempo, justo cuando bajaba cajas al contenedor. Ahí es cuando me he agobiado y cuando apenas llevaba 15 minutos montada he recordado que me he dejado el sombrero y el pañuelo evita gripes por el aire acondicionado tan fuerte que tienen en todos los lados. Cuando íbamos a tomar el túnel me he dado cuenta que también me había dejado toda la documentación de la beca Integrants necesaria para que me paguen el billete de avión. Han tenido que llamarme por teléfono para recordarme que también me había olvidado el abrigo que iba a llevar puesto. Mi compañera de piso ya me ha enviado todo, así que espero recibirlo la próxima semana.
Lo ideal es que esto saliera publicado en el acto pero mi ordenador está haciendo extraños y han llegado a aparecer 3 iconos a la vez de búsqueda de red. Ya veremos si no muere el ordenador antes de llegar a España. Para una vez que tengo un enchufe a mano… Deberían de prohibir lo de pagar por conectarse a Internet en los aeropuertos. La última semana he estado viajando por la costa oeste y sólo en Las Vegas tenían la red abierta. Ni en San Francisco ni en JFK estaba accesible de forma gratuita. Me estoy durmiendo y ver las noticias de la CNN en las televisiones que hay en la zona de embarque no ayuda. Creo que el domingo va a ser un día muy duro. Supongo que al menos podré copiar y pegar este texto sin sentido.
Me encuentro muy descolocada. No tengo plan a corto ni medio plazo y el mercado está raruno, así que la sensación es más extraña aún. Apenas he visto a nadie aunque ha sido agradable pasear por Soria por la mañana y no conocer a nadie porque los de mi edad están trabajando y sólo había gente mayor y chavales de edad de instituto. Ahora toca contar en diferido todo lo que me dejé en el tintero durante el tiempo que viví en New York.
Como colofón una canción que me sé de memoria desde hace mucho tiempo pero que ahora cobra mucho sentido: REM – Leaving New York. Así que esta etapa se abrió y se cierra con música.
Mi estancia en Nueva York se ha caracterizado por las miles de oportunidades que me han salido para hacer cosas muy diferentes a las que estoy acostumbrada. Muchas veces ha sido todo organizado sin mucha previsión. Uno de estos planes fue el grabar un anuncio para “YouTube Cannes Young Lions Ad Contest” de Intermon Oxfam. Aunque esto me pilló de viaje he cogido cariño a este vídeo porque sale “la casa del mal” grupo de amigos con los que salía más a menudo de fiesta en Nueva York. Dos de estos amigos son los creativos.
Si os gusta, no os olvideis de votarlo y comentarlo en YouTube.
Hoy ha sido mi último día que trabajo en el Guggenheim. La verdad es que ayer me dejé todo preparado y para la hora de la comida ya había acabado con todo lo que tenía que hacer. Al irme he ido a ambos lados del edificio a despedirme de los depósitos de agua de los tejados y del río Hudson. Estos depósitos de agua están declarados de interés general en la ciudad y no pueden ser retirados de las azoteas. Son un símbolo de la ciudad. Como las oficinas están en un piso 12 es uno de los sitios donde más cerca he podido admirar estos depósitos desde que llegué a Nueva York. No me he atrevido a abrir las ventanas no fuera a sonar algún tipo de alarma y la liara en el último segundo por lo que hay alguna mancha y reflejos en las fotos.
Depósitos de agua
Un pena que haya hoy algo de niebla y no se viera bien Hoboken y Jersey City. A la izquierda en pequeñito se aprecia la silueta de la Estatua de la Libertad.
Tras la primera experiencia de mi madre comiendo con palillos iba por la primera avenida camino a casa cuando me he encontrado con esto en la calle:
Viendo la televisión en la calle
Lo más gracioso es que mientras sacaba la cámara una chica que se acababa de cruzar conmigo me dice por detrás “estaba pensando hacer lo mismo que tú” mientras sacaba su cámara para retratar el instante. Ninguna de las dos se ha atrevido a encender el flash por lo que sale algo movida la foto.
Creo haber oído también que iba a ir tu mami a verte. Hay qué ver, seguro que hace unos años ni se imaginaba que iba a recorrer el mundo detrás de ti, eh?
El conjunto de letras del título de este escrito significan 27 en islandés y son los años que hoy cumplo. Espero que durante el próximo año me acuerde y no tenga que ponerme a pensar cuantos años tengo como me ha pasado durante todo el último año. El año pasado fue raro ese día ya que llevaba menos de una semana sin trabajo al haber acabado mi último contrato laboral y el día anterior me habían mandado un correo electrónico desde Integrants comunicándome que había sido preseleccionada para trabajar en el Guggenheim de Nueva York. Así que ese día me lo pasé contestando al teléfono y recopilando los documentos que me solicitaban para empezar los trámites cuanto antes. Como ya había encontrado trabajo no estaba demasiado preocupada y por eso escribí aquel post místico acelerado en 2008.
Este año estoy pasiva en cuanto a sentimientos. No estoy pletórica ni dando saltos de alegría, es decir tengo activado el modo rancio al máximo. Supongo que porque se avecina el final de la estancia en el Guggenheim y aún no sé que haré después ni dónde. Estoy mal acostumbrada. De todas maneras, me están haciendo mucha ilusión las felicitaciones que estoy recibiendo de los previsores vía Facebook y correo electrónico. Digo previsores porque aunque yo no sea consciente porque en Estados Unidos no se celebra, hoy es Jueves Santo y en España están de vacaciones y muchos saben que van a estar muy lejos de un ordenador. Pero por si acaso alguno quisiera llamar, por primera vez en mi vida he activado el buzón de voz de mi móvil personal español. Va a estar apagado como siempre y espero que nadie deje ningún mensaje de voz y sigan las instrucciones que les doy. Aunque sólo sea un mensaje de texto.
Acabo de terminar las torrijas que llevaré al trabajo (al menos en USA no tengo que hacer el pan como Islandia) y mañana cuando salga haré más para llevarlas de postre con los que nos juntemos en el sushi bar. Sí, mezcla explosiva, sushi más torrijas. Si no fuera por las lentejas con carne que me he comido esta semana parecería que hasta estoy guardando la vigilia alimenticia de los católicos.
El miércoles pasado fui al concierto de Bloc Party en la sala Terminal 5. Mientras tocaban de teloneros Longwave tuvimos una pequeña discusión con unos americanos que habían decidido hacer barrera y no dejar a nadie más pasar delante suyo (eran 4 o 5 grupos diferentes). Cierto que aún estaban tocando los teloneros pero después demostraron que hay muy diferentes formas de divertirse y que no hay que exteriorizarlo (y mira que yo soy rancia con esas cosas). Alguno de ellos ni bailaron, ni levantaron los brazos, ni saltaron, ni llegaron a aplaudir. Los americanos aprecian una cosa que los españoles no sabemos lo que es, el espacio personal. Eso significa que necesitan que corra el aire entre varias personas por lo que no se apelotonan. Esto está muy bien en las grandes aglomeraciones porque no sientes claustrofobia pero da mucha rabia tener que empujar o decir que ocupen el pasillo (también lo dicen por megafonía) en el metro para no tener que quedarte esperando en el andén al siguiente tren mientras ves que no hay nadie en los pasillos del vagón. Aún con todo, los neoyorquinos bromean en que su espacio personal consiste en no ser pisados para diferenciarse con el resto de americanos.
Diferencias culturales a parte, la gente empezó a pedir que habían venido a ver a Bloc Party y los teloneros no paraban de repetir que era la última canción y que se iban de inmediato. Tras cambiar rápidamente los instrumentos aparecieron Bloc Party bastante energéticos. Aunque delante de la barrera humana había gente bailando y animando el cantante Kele insinuó que el público parecía algo soso en un momento del concierto.
Bloc Party
Bloc Party
Bloc Party
Tras el clásico intento “el concierto se ha acabado” para que todo el mundo les vitoreara y salieran a tocar otra vez el cantante decidió bajar con el público a cantar una canción ante el agobio del personal de seguridad. Cuando acabó el concierto fuimos a curiosear como era la terraza superior.
Ese día se representaban dos óperas cortas: Cavalleria Rusticana y Pagliacci. Ambas tratan sobre los celos y ocurren en Sicilia y Calabria respectivamente. Como la otra vez, confieso que me dormí alguna vez pero es duro ver y escuchar algo tan melódico como la ópera sin apenas haber dormido la noche anterior por dolor de cabeza.
Interior The Metropolitan Opera
Detalle del techo
En el descanso entre ambas óperas fuimos a ver las diferentes cafeterías y pudimos ver su historia en fotos y un plano del escenario con su sistema de cambios de decorado. No nos dio tiempo de ver otra parte donde hay vestuario expuesto ni a intentar colarnos en plantas más bajas.
Escaleras principales de The Metropolitan Opera
Ópera Pagliacci
Como malamente se puede apreciar en esta foto, esta vez el decorado y los vestuarios iban acordes con lo que te esperas en una ópera. La ópera Cavalleria Rusticana representaba la plaza principal de una aldea con su cantina e iglesia y el decorado de la ópera Pagliacci era un descampado donde un circo ambulante representaba. Además, The Metropolitan Opera es enorme, muchísimo más que el de Madrid y me pareció también más grande que el de Viena (viaje que nunca conté aquí). Ademas los subtítulos son individuales y se pueden elegir en ingles, alemán y español.