La caja de ideas de oria: Soria, Madrid, Islandia, Nueva York…

Archivo para diciembre, 2008

Historia de un cabrito

Estas Fiestas van a ser distintas. Me quedo en Estados Unidos.  Mis primeras Navidades fuera de la familia. Pero las pasaré con la que parece que es mi familia de aquí. Aunque suene raro llamar familia a alguien al que conocí la semana pasada o que tras cinco minutos de conversación le haya invitado alguien a pasar con nosotros la Navidad. Nadie quiere pasar sólo la Nochebuena y por eso las invitaciones se suceden. A mi me quitaron un peso de encima cuando me invitaron hace mes y medio. Punto y a parte los dos washingtonianos que tienen la beca Integrants y sin ni siquiera haber hablado con ellos se vienen a pasar la Nochebuena con nosotros. Todo fruto de Facebook y Spaniards.

El fin de semana pasado fuimos a comprar la cena para Nochebuena a un supermercado de Hoboken donde cenaremos. Estaba completamente decidido que se iba a cenar al estilo neoyorquino: encargar el plato principal a un restaurante.  Pero una de las últimas adquisiciones decidió preguntar cuanto costaban unas chuletas. Eran caras, y con la experiencia que da el haber vivido dos años en Manhattan le preguntó por lo bajo por cuanto nos la dejaba a nosotros. El carnicero, que resultó ser portugués, nos reconoció  el acento y nos preguntó si éramos gallegos. Hablaba español. Dudó y nos dijo que el producto era de muy buena calidad pero caro. Que en Newark, donde él vivía lo podríamos conseguir más barato. Le dimos las gracias pero que no teníamos coche. Nos miró y dijo que nos llevaba en su coche cuando acabara a las 19:15. Que es Navidad. Nos miramos y dijimos que sí (la nueva adquisición es alto y fuerte). El carnicero se puso a llamar para preguntar si tenían la carne que queríamos. En todas las carnicerías las costillas estaban agotadas. Nos preguntó si nos gustaba el “lamb” (según el diccionario cordero, según la nueva adquisición cabrito). Ante nuestra afirmación empezó a llamar a varios lugares.  Mientras se fueron dos a comprobar que el horno de la casa funcionaba. De repente lo encuentra y me dice que se piensan que es para él y le han hecho un precio especial: 16 libras por 110$, es decir casi 7 kilos y medio y somos 12 personas. Los del horno no volvían y tenía que contestar, el precio nos parecía muy bueno. Dije que sí. Al final el horno funcionaba.

A la hora indicada una chica, la nueva adquisición y yo fuimos a buscarle al supermercado. El chico se sintió intimidado y me hizo sentarme delante. El carnicero portugués empezó a hablar de su esposa, el tiempo que llevaba viviendo en los Estados Unidos y de sus hijas. De vez en cuando agradecía a Dios todo lo que tenía. La nueva adquisición era tan parlachín o más que el carnicero portugués. En el supermercado nos despiezaron el cabrito y yo encontré laurel por 1$, el cual cuesta 6$ en Manhattan. Después nos llevó a una licorería y compramos vino para aderezar el cabrito y otras bebidas.  El supermercado y la licorería eran de dueños portugueses. En la licorería le regalaron una botella de vino al carnicero por llevarle clientes. A estas alturas la nueva adquisición tenía tal confianza con el carnicero portugués que lo mandé sentarse de copiloto. El carnicero portugués seguía alabando a Dios de vez en cuando. De vuelta a casa, se ofreció a dejar a la nueva adquisición en el tren pero declinamos su ofrecimiento.

Esta noche soy una de los chefs encargados de cuidar el cabrito en el horno. Crucemos los dedos.

¡Felices Fiestas a todos!

Iluminación navideña en Dyker Heights (Brooklyn)

El otro día en la “Winter Happy Holiday Party” del museo mi jefa me enseñó unas fotos en su iPhone de un lugar de Brooklyn en el que los vecinos decoran sus casas de forma muy exagerada. Le pedí que me dijera donde está exactamente y ahí nos fuimos tres intrépidas el domingo por la tarde.  Aunque a lo largo de la semana había visto donde estaba el vencinadio de Dyker Heights no me acordaba cuales eran las paradas de metro exactas. Al menos sabíamos gracias a un mensaje de móvil que mandé la noche anterior que la mayoría de las casas estaban entre las avenidas 11 y 13 y las calles 83 y 86 de Brooklyn. Como el único mapa que teníamos de esa área de Brooklyn era el del metro decidimos que cogeríamos la línea N hasta Fort Hamilton. Al llegar allí nos encontramos que estábamos en la calle 61, tocaba caminar.  Hacía mucho frío y había bastante hielo y nieve en las calles de la nevada que volvió a caer el viernes. Antes de llegar a estas calles empezamos a encontrarnos muchísimas casas decoradas de forma extravagante y empezamos a entretenernos a hacer fotos y echarnos unas risas. Al final  no conseguimos llegar a las calles que me dijo mi compañera de trabajo ya que aunque llevábamos catiuscas para no resbalarnos no aguantamos con el frío más de hora y media. Pero estas son algunas de las fotos que hice:

Iluminación navideña en Dyker Heights

Iluminación navideña en Dyker Heights

Papa Noel, un Belén, soldaditos de plomo y muñecos de nieve...

Papa Noel, un Belén, soldaditos de plomo y muñecos de nieve...

Hinchable en Dyker Heights

Hinchable en Dyker Heights

Muñeco de nieve

Muñeco de nieve

También hice algunos vídeos que es como mejor se percibía el ambiente con su música y los muñecos que se mueven. Una pena que tuviera que dejar de hacerlos porque por el frío mi cámara amenzaba con descargarse.

PD: El tercer premio de la Lotería de Navidad ha tocado en Soria capital. No me ha tocado porque no he jugado NADA. A mi ya me tocó la lotería el día que me dijeron que me iba a vivir 9 meses a Nueva York. ¡Felicidades a los afortunados!

Nieva en Nueva York

Llevaba toda la tarde nevando y cuando he salido del gimnasio (sí, he vuelto a hacer deporte después de aquello) y me he encontrado que la nieve había cuajado. No es tanta como la que ha caído en Soria, pero sé muy bien que esto es el principio de algo muy grande.

Moto en Saint Marks Place

Moto en Saint Marks Place

Algunos no perdieron el tiempo

Algunos no perdieron el tiempo

El Sol Brillante Garden

El Sol Brillante Garden

El Sol Brillante Garden es un jardín comunitario de East Village.

El Sol Brillante Garden

El Sol Brillante Garden

El Sol Brillante Garden

El Sol Brillante Garden

En esta imagen la contaminación lumínica es muy visible.

Bicicletas

Bicicletas

El Sol Brillante Garden

El Sol Brillante Garden

Ahora llueve, por lo que la nieve se está regalando. Mañana supongo que el metro de Union Square se habrá inundado y tendré que ir en autobús a trabajar. Sarna con gusto no pica…

DJ session: Moby

Cuando me enteré que Moby tocaba en Nueva York pasé la voz buscando acompañantes. Al final los encontré y ellos me aclararon que no me había enterado bien, que iba a ser una sesión como DJ (tocadiscos para mi madre y familiares que no conozcan el término). Nunca he ido a una sala porque tocara un determinado DJ, pero tenía ganas de ver a Moby, era barato y además, él comenzó su carrera como DJ.

Nuestro fallo fue acudir pronto a Le Poisson Rouge (la sala donde iba a pinchar). Vimos todos los teloneros y cuando por fin Moby comenzó a tocar yo ya estaba aturdida por ese tipo de música por mucho que quien me acompañaba dijera que la música no estaba tan alta como en España.  Pero tocaba disfrutar y aunque no todos los temas fueron de mi deboción nos regaló al final versiones de sus temas como Porcelain. Pero el único vídeo medianamente decente ha sido este:

Moby estuvo todo el concierto animando y disfrutando con el público la sesión.

Moby

DJ session: Moby

Arbol de Navidad en Rockefeller Center

Aprovechando que estoy en la City e ignorando una llamada que aconsejaba que no fuéramos a Rockefeller Center a ver el encendido oficial del arbol de Navidad porque estaba viendo ordas de gente subir hacia allí; pues fuimos. Ya he comprobado lo ordenados que son estos americanos con las aglomeraciones y no me dan ningún miedo, que ya me he quedado bloqueada varias veces en calles estrechas españolas.

Para tal evento, que muchos seguro que habrán visto alguna vez en el telediario si es que no sale esta misma noche, cortaron el tráfico de varias calles aledañas y prohibieron aparcar durante todo el día. Aún así, seguía habiendo espacio específico para los peatones. La acera se amplió con vallas dejando espacio para que circularan los automóviles de seguridad. Para tocar más las narices del españolito medio improvisador, en las intersecciones no permitían cruzar en todas las direcciones para que la gente no chocara. Te hacían adentrarte en la siguiente calle y bordear la valla en vez de cruzar por la misma intersección en algunos puntos. Por supuesto, mucha policía en las intersecciones para guiar a la gente.

Esta misma ordenación se repetía en la misma plaza de Rockefeller por lo que aunque llegamos a tiempo apenas vislumbramos el reflejo del arbol de navidad en los rascacielos mientras la gente hacía la cuenta atrás. Este año, el árbol navideño está decorado con miles de cristales de colores de Swarovski.

Árbol de Rockefeller Center movido

Árbol de Rockefeller Center movido

Intentando fotografiarlo me salieron muchas fotos movidas, pero esta me gusta bastante. No sé, tiene encanto.

Árbol de Rockefeller Center

Árbol de Rockefeller Center

Así nos los encontramos cuando por fin pudimos verlo. Nótensen los huecos que dejaron adrede la policía para no congestionar tanto la plaza.

Desde cerca

Desde cerca

Las chicas se camelaron a un guardia, éste nos hizo un test sencillito (¿Cómo se llama el jugador de baloncesto español que juega en la NBA que tiene otro hermano que ya jugaba en la NBA?) y acabé entrando en la parte casi VIP con tres cámaras de fotos.

Enfrente del árbol de navidad

Enfrente del árbol de navidad

Bordeamos la plaza y al lado de la iglesia de San Patricio había un espectáculo de luces y música. Los copos de nieve se iban iluminando al compás de la música. A esta áltura de la plaza los policías sólo sabian decir una palabra: NO. Ya no hubo manera de volver atrás.

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