Visita al médico con hoja de reclamaciones
A principios de verano cansada de que llevara varios meses con dolores en la muñeca fui al médico a que me echaran un vistazo. El médico de cabecera decidió que me hicieran una radiografía y me dio cita con el traumatólogo. Un día me llamó la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid para adelantarme la cita una semana pero al centro de salud de Pontones, gestionado por la Fundación Jiménez Díaz -de gestión pública y privada- el cual no es el que me corresponde. Unas horas antes de la cita me llamó el médico para preguntarme si podía acudir antes y le dije que no porque estaba en el trabajo. Al llegar me encontré que había una máquina que me daba mi número de turno y me fui a la sala de espera.
La sala de espera tenía una televisión plana colgada del techo con Telecinco y salían cuatro energúmenos llamados famosos gritando como si no hubiera mañana. Llevo casi 4 años sin televisión y muchos más completamente desconectada de esos circos. Como había varias señoras embobadas me alejé para intentar no escucharlo pero entonces no veía la secuencia de los turnos en otras televisiones secundarias. En USA era fácil encontrarse televisiones en los sitios más insospechados pero las tenían sin volumen con subtítulos en la mayoría de los casos. Lo peor es que pasaban los minutos mientras mi tortura continuaba y la secuencia de mi número -PTRA05/27- no se parecía a ninguna de las que había en las televisiones secundarias. A los cuarenta minutos mi mosqueo iba en aumento porque una de las puertas no se había abierto en todo el tiempo que llevaba allí. Fui a preguntar a varias personas y me dijeron que el médico se había ido.
Al pedir que me dieran otra cita con el traumatólogo me dijeron que tengo que ir a mi centro de salud ya que como me han desviado para aligerar las listas de espera allí no les aparezco. Ya que estoy allí pido una hoja de reclamaciones donde además de explicar todo lo anterior acabo con:
Ahora tengo que volver a pedir cita a mi ambulario con las molestias que eso me causa. El servicio sanitario de Madrid no funciona bien y no piensa en el paciente.
Mientras estaba escribiendo la hoja de reclamaciones una mujer se me acercó a preguntarme qué me pasaba, se lo explicó y se marcha. Al rato regresó a decirme que sí que me iban a atender, que estaba la última de uno de los médicos de traumatología. Le digo que a mi nadie me había dicho eso y tras entregar la hoja de reclamaciones volví a la insufrible sala de espera. Mientras esperaba atenta a que ningún médico se me escapara la mujer regresó a preguntarme si aún iba a poner la hoja de reclamaciones. Le dije que sí porque si no hubiera pedido esa hoja de reclamaciones a ella no la habrían avisado y no me hubieran puesto al final del turno de los otros médicos. Torció el gesto y se fue. Aunque escuché perfectamente como me llamaba de todo menos bonita cuando le explicó la situación a sus compañeros.
Al final no tenía nada y tras ponerme un reposamuñecas en el trabajo el dolor ha remitido. No me pude aguantar y fotografié la televisión cuando por fin me marché. Mi sensación es que no les gustó que pusiera la hoja de reclamaciones por lo que os animo a que reclaméis cuando os sintáis vilipendiados.










Uno que pasa y dice