Publicado en Estados Unidos, NYC

Viendo la televisión en la calle

Tras la primera experiencia de mi madre comiendo con palillos iba por la primera avenida camino a casa cuando me he encontrado con esto en la calle:

Viendo la televisión en la calle
Viendo la televisión en la calle

Lo más gracioso es que mientras sacaba la cámara una chica que se acababa de cruzar conmigo me dice por detrás «estaba pensando hacer lo mismo que tú» mientras sacaba su cámara para retratar el instante. Ninguna de las dos se ha atrevido a encender el flash por lo que sale algo movida la foto.

Publicado en Conciertos, NYC

Concierto: Bloc Party

El miércoles pasado fui al concierto de Bloc Party en la sala Terminal 5. Mientras tocaban de teloneros Longwave tuvimos una pequeña discusión con unos americanos que habían decidido hacer barrera y no dejar a nadie más pasar delante suyo (eran 4 o 5 grupos diferentes).  Cierto que aún estaban tocando los teloneros pero después demostraron que hay muy diferentes formas de divertirse y que no hay que exteriorizarlo (y mira que yo soy rancia con esas cosas). Alguno de ellos ni bailaron, ni levantaron los brazos, ni saltaron, ni llegaron a aplaudir. Los americanos aprecian una cosa que los españoles no sabemos lo que es, el espacio personal. Eso significa que necesitan que corra el aire entre varias personas por lo que no se apelotonan. Esto está muy bien en las grandes aglomeraciones porque no sientes claustrofobia pero da mucha rabia tener que empujar o decir que ocupen el pasillo (también lo dicen por megafonía)  en el metro para no tener que quedarte esperando en el andén al siguiente tren mientras ves que no hay nadie en los pasillos del vagón. Aún con todo, los neoyorquinos bromean en que su espacio personal consiste en no ser pisados para diferenciarse con el resto de americanos.

Diferencias culturales a parte, la gente empezó a pedir que habían venido a ver a Bloc Party y los teloneros no paraban de repetir que era la última canción y que se iban de inmediato. Tras cambiar rápidamente los instrumentos aparecieron Bloc Party bastante energéticos. Aunque delante de la barrera humana había gente bailando y animando el cantante Kele insinuó que el público parecía algo soso en un momento del concierto.

Bloc Party
Bloc Party
Bloc Party
Bloc Party

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Bloc Party
Bloc Party

Tras el clásico intento «el concierto se ha acabado» para que todo el mundo les vitoreara y salieran a tocar otra vez el cantante decidió bajar con el público a cantar una canción ante el agobio del personal de seguridad.  Cuando acabó el concierto fuimos a curiosear como era la terraza superior.

Bloc Party
Bloc Party
Terminal 5
Terminal 5

Publicado en NYC

The Metropolitan Opera

El lunes fui a la ópera.  Ya conté mi primera experiencia en la ópera en 2007 pero esta es mi primera vez en la ópera en Nueva York. Aunque The Metropolitan Opera fue creada en 1883 pertenece al organismo Lincoln Center desde 1966. Lincoln Center está formada por 12 organizaciones locales que ocupan casi 66.000 metros cuadrados en el barrio de Upper West Side de Manhattan.

Edificio de la Filarmónica de Lincoln Center
Edificio de la Filarmónica de Lincoln Center
Edificio de The Metropolitan Opera
Edificio de The Metropolitan Opera

Ese día se representaban dos óperas cortas: Cavalleria Rusticana y Pagliacci. Ambas tratan sobre los celos y ocurren en Sicilia y Calabria respectivamente. Como la otra vez, confieso que me dormí alguna vez pero es duro ver y escuchar algo tan melódico como la ópera sin apenas haber dormido la noche anterior por dolor de cabeza.

Interior The Metropolitan Opera
Interior The Metropolitan Opera
Detalle del techo
Detalle del techo

En el descanso entre ambas óperas fuimos a ver las diferentes cafeterías y pudimos ver su historia en fotos y un plano del escenario con su sistema de cambios de decorado. No nos dio tiempo de ver otra parte donde hay vestuario expuesto ni a intentar colarnos en plantas más bajas.

Escaleras principales de The Metropolitan Opera
Escaleras principales de The Metropolitan Opera

Pagliacci
Ópera Pagliacci

Como malamente se puede apreciar en esta foto, esta vez el decorado y los vestuarios iban acordes con lo que te esperas en una ópera.  La ópera Cavalleria Rusticana representaba la plaza principal de una aldea con su cantina e iglesia y el decorado de la ópera Pagliacci era un descampado donde un circo ambulante representaba. Además, The Metropolitan Opera es enorme, muchísimo más que el de Madrid y me pareció también más grande que el de Viena (viaje que nunca conté aquí). Ademas los subtítulos son individuales y se pueden elegir en ingles, alemán y español.

The Metropolitan Opera
The Metropolitan Opera
Publicado en NYC

Sweet bitch

El domingo llegó mi primera garrapata; Farruco para los que estuvieron conmigo en Islandia. Me hace gracia como cuando le veo tras acabar el trabajo me cuenta todo lo que ha visto como si fuera un niño que le cuenta a su madre como le fue en el colegio. Acelerado, alegre y encantado con la ciudad. Ha cogido por costumbre darse un paseo por Central Park antes de adentrarse en algún museo y el otro día mientras perseguía una ardilla con su cámara una voz le llamó por detrás: bitch, sweet bitch. Al principio no le hizo caso ya que la ardilla centraba toda su atención. Cuando por fin se dió la vuelta se encontró una mujer corpulenta de color detrás de unos arbustos. Honey, do you wanna a sweet bitch? fue lo último que escuchó mientras se alejaba. Le he dicho que no sabía que hubiera prostitución en Central Park y que quizás estaba en alguna zona poco frecuentada. Él ha asegurado que había gente haciendo footing tan normal.

Publicado en NYC

Sinpa en Nueva York

En España hacer un sinpa es irte de un lugar sin pagar. En Nueva York se dice que una de las características que tiene un neoyorquino es que puede contar por lo menos un historia curiosa que le haya pasado en un taxi. Esta noche he hecho un sinpa a un taxista caradura en Nueva York.

Habíamos decidido que tras tomar la primera copa en casa de alguien ir a Brooklyn a The Shank, un lugar alternativo donde se organizan fiestas clandestinas y que entre nosotros lo llamamos el LOFT por cómo es el lugar. Cómo éramos 6 cogimos dos taxis y con un «Dude, follow that taxi» comenzamos el viaje. Por una extraña razón había atasco un sábado por la noche y el conductor intentando sortear el tráfico empezó a callejear.  Le preguntamos por el otro taxi y nos dijo que se había ido por otro camino. Pero nos dimos cuenta que seguíamos en Lower East Side y que aún no habíamos cruzado ninguno de los puentes que te llevan a Brooklyn. Se puede entender que le pasara una vez porque hubiera salido a un lugar desde el que no se puede acceder a un puente pero cuando ya ves en el GPS que no paras de dar vueltas a varias manzanas te mosqueas. Y es que los taxis, de al menos Manhattan, tienen una pantalla táctil para el pasajero en el que puedes ver en una de las opciones el recorrido que está realizando el taxista. Nuestros puntos azules daban vueltas repetidas veces sobre las mismas manzanas.

Pantalla táctil de un taxi de NYC
Pantalla táctil de un taxi de NYC (de otro día)

Para rematar la faena, el conductor se dió un besito/golpe con el coche que  iba delante. Sin poner en pausa el taxímetro se bajó del coche, miró los daños, volvió a entrar al taxi y ambos coches se pusieron en un lateral para hacer los papeles. El taxímetro marcaba 23$ (más la tip obligatoria del 15% que hay que entregar siempre). Llamamos a los del otro taxi y nos dijeron que ya estaban cruzando el puente. Ahí le dijimos que nos bajábamos y que no le íbamos a pagar. Que vivíamos en Nueva York y nos estaba engañando. El taxista sacó el móvil y empezó a chillarnos que no nos largáramos que iba a llamar a la policía. Le dijimos que le dijera también que estaba timando y que no íbamos a pagar por darnos vueltas a la manzana que el GPS lo mostraba claramente. Seguimos andando y le quitó la gorra de gallinas al chico que iba con nosotras. El taxista salió corriendo a su taxi. Volvimos a por la gorra y se la quitamos de la mano mientras el taxista hablaba con alguien por teléfono.  Nos marchamos andando pero esta vez el taxista nos siguió. La otra chica y yo cubrimos al chico mientras andábamos por ese extraño pensamiento que nos hace  creernos inmunes a que nos den un guantazo a las mujeres ya que «a nosotras no nos va a pegar». No andábamos tan desencaminadas, en un hueco que encontró el taxista descargó su rabia dándole un puntapié al chico que iba con nosotras. Apenas le rozó el pompis. Nos volvimos y el taxista salió corriendo. Nosotros corrimos en dirección contraria no fuera a volver con el taxi. Cogimos otro taxi y conseguimos llegar a Brooklyn por apenas 8$.

Acabábamos de hacer un sinpa a un taxista caradura en Nueva York.

Actualización 21 de marzo de 2009:

Tras el comentario de Jota me he acordado que ya conté en el blog otras historias pasadas en taxis, pero esta vez en Madrid. Aviso, ese post tiene caracteres políticos y entonces escribía de forma mucho más fresca que ahora.