Publicado en NYC, Personal

Efeméride: Hace 1 año aterrizaba en Nueva York

Salida: Madrid, España (Barajas – MAD)
Domingo 5 Octubre, 2008 – 13:05H
Llegada a: New York City, USA (Newark – EWR)
15:55H
Duración 08H 50m
Continental Airlines Inc (CO145)
Vuelo Directo

Siempre digo que cuando se va a vivir a un lugar hay que estar como mínimo un año para así conocer como cambia la ciudad con los cambios de estaciones y porque el tiempo vuela. En Nueva York no pude cumplir con esta máxima por lo que la sensación de que fue una vivencia incompleta es aún mayor. Tengo muchísimas cosas en el tintero que contar de mi estancia allí. Por lo que espero que esta noche mi ordenador vuelva a estar atornillado con más memoria para que pueda procesar las fotos que tengo para ilustrar lo que quiero contar. Y es que parece ser que un portátil de 2005 es demasiado viejo para cámaras de fotos grandotas.

Hace un año: Ahí te dejo Madrid

Publicado en NYC, Personal

Último día en el Guggenheim

Hoy ha sido mi último día que trabajo en el Guggenheim. La verdad es que ayer me dejé todo preparado y para la hora de la comida ya había acabado con todo lo que tenía que hacer. Al irme he ido a ambos lados del edificio a despedirme de los depósitos de agua de los tejados y del río Hudson. Estos depósitos de agua están declarados de interés general en la ciudad y no pueden ser retirados de las azoteas. Son un símbolo de la ciudad. Como las oficinas están en un piso 12 es uno de los sitios donde más cerca he podido admirar estos depósitos desde que llegué a Nueva York. No me he atrevido a abrir las ventanas no fuera a sonar algún tipo de alarma y la liara en el último segundo por lo que hay alguna mancha y reflejos en las fotos.

Depósitos de agua
Depósitos de agua

Un pena que haya hoy algo de niebla y no se viera bien Hoboken y Jersey City. A la izquierda en pequeñito se aprecia la silueta de la Estatua de la Libertad.

Río Hudson
Río Hudson
Publicado en Conciertos, NYC

Concierto: Bloc Party

El miércoles pasado fui al concierto de Bloc Party en la sala Terminal 5. Mientras tocaban de teloneros Longwave tuvimos una pequeña discusión con unos americanos que habían decidido hacer barrera y no dejar a nadie más pasar delante suyo (eran 4 o 5 grupos diferentes).  Cierto que aún estaban tocando los teloneros pero después demostraron que hay muy diferentes formas de divertirse y que no hay que exteriorizarlo (y mira que yo soy rancia con esas cosas). Alguno de ellos ni bailaron, ni levantaron los brazos, ni saltaron, ni llegaron a aplaudir. Los americanos aprecian una cosa que los españoles no sabemos lo que es, el espacio personal. Eso significa que necesitan que corra el aire entre varias personas por lo que no se apelotonan. Esto está muy bien en las grandes aglomeraciones porque no sientes claustrofobia pero da mucha rabia tener que empujar o decir que ocupen el pasillo (también lo dicen por megafonía)  en el metro para no tener que quedarte esperando en el andén al siguiente tren mientras ves que no hay nadie en los pasillos del vagón. Aún con todo, los neoyorquinos bromean en que su espacio personal consiste en no ser pisados para diferenciarse con el resto de americanos.

Diferencias culturales a parte, la gente empezó a pedir que habían venido a ver a Bloc Party y los teloneros no paraban de repetir que era la última canción y que se iban de inmediato. Tras cambiar rápidamente los instrumentos aparecieron Bloc Party bastante energéticos. Aunque delante de la barrera humana había gente bailando y animando el cantante Kele insinuó que el público parecía algo soso en un momento del concierto.

Bloc Party
Bloc Party
Bloc Party
Bloc Party

Los vídeos de Vodpod ya no están disponibles.

Bloc Party
Bloc Party

Tras el clásico intento «el concierto se ha acabado» para que todo el mundo les vitoreara y salieran a tocar otra vez el cantante decidió bajar con el público a cantar una canción ante el agobio del personal de seguridad.  Cuando acabó el concierto fuimos a curiosear como era la terraza superior.

Bloc Party
Bloc Party
Terminal 5
Terminal 5

Publicado en NYC

Sweet bitch

El domingo llegó mi primera garrapata; Farruco para los que estuvieron conmigo en Islandia. Me hace gracia como cuando le veo tras acabar el trabajo me cuenta todo lo que ha visto como si fuera un niño que le cuenta a su madre como le fue en el colegio. Acelerado, alegre y encantado con la ciudad. Ha cogido por costumbre darse un paseo por Central Park antes de adentrarse en algún museo y el otro día mientras perseguía una ardilla con su cámara una voz le llamó por detrás: bitch, sweet bitch. Al principio no le hizo caso ya que la ardilla centraba toda su atención. Cuando por fin se dió la vuelta se encontró una mujer corpulenta de color detrás de unos arbustos. Honey, do you wanna a sweet bitch? fue lo último que escuchó mientras se alejaba. Le he dicho que no sabía que hubiera prostitución en Central Park y que quizás estaba en alguna zona poco frecuentada. Él ha asegurado que había gente haciendo footing tan normal.

Publicado en NYC

Sinpa en Nueva York

En España hacer un sinpa es irte de un lugar sin pagar. En Nueva York se dice que una de las características que tiene un neoyorquino es que puede contar por lo menos un historia curiosa que le haya pasado en un taxi. Esta noche he hecho un sinpa a un taxista caradura en Nueva York.

Habíamos decidido que tras tomar la primera copa en casa de alguien ir a Brooklyn a The Shank, un lugar alternativo donde se organizan fiestas clandestinas y que entre nosotros lo llamamos el LOFT por cómo es el lugar. Cómo éramos 6 cogimos dos taxis y con un «Dude, follow that taxi» comenzamos el viaje. Por una extraña razón había atasco un sábado por la noche y el conductor intentando sortear el tráfico empezó a callejear.  Le preguntamos por el otro taxi y nos dijo que se había ido por otro camino. Pero nos dimos cuenta que seguíamos en Lower East Side y que aún no habíamos cruzado ninguno de los puentes que te llevan a Brooklyn. Se puede entender que le pasara una vez porque hubiera salido a un lugar desde el que no se puede acceder a un puente pero cuando ya ves en el GPS que no paras de dar vueltas a varias manzanas te mosqueas. Y es que los taxis, de al menos Manhattan, tienen una pantalla táctil para el pasajero en el que puedes ver en una de las opciones el recorrido que está realizando el taxista. Nuestros puntos azules daban vueltas repetidas veces sobre las mismas manzanas.

Pantalla táctil de un taxi de NYC
Pantalla táctil de un taxi de NYC (de otro día)

Para rematar la faena, el conductor se dió un besito/golpe con el coche que  iba delante. Sin poner en pausa el taxímetro se bajó del coche, miró los daños, volvió a entrar al taxi y ambos coches se pusieron en un lateral para hacer los papeles. El taxímetro marcaba 23$ (más la tip obligatoria del 15% que hay que entregar siempre). Llamamos a los del otro taxi y nos dijeron que ya estaban cruzando el puente. Ahí le dijimos que nos bajábamos y que no le íbamos a pagar. Que vivíamos en Nueva York y nos estaba engañando. El taxista sacó el móvil y empezó a chillarnos que no nos largáramos que iba a llamar a la policía. Le dijimos que le dijera también que estaba timando y que no íbamos a pagar por darnos vueltas a la manzana que el GPS lo mostraba claramente. Seguimos andando y le quitó la gorra de gallinas al chico que iba con nosotras. El taxista salió corriendo a su taxi. Volvimos a por la gorra y se la quitamos de la mano mientras el taxista hablaba con alguien por teléfono.  Nos marchamos andando pero esta vez el taxista nos siguió. La otra chica y yo cubrimos al chico mientras andábamos por ese extraño pensamiento que nos hace  creernos inmunes a que nos den un guantazo a las mujeres ya que «a nosotras no nos va a pegar». No andábamos tan desencaminadas, en un hueco que encontró el taxista descargó su rabia dándole un puntapié al chico que iba con nosotras. Apenas le rozó el pompis. Nos volvimos y el taxista salió corriendo. Nosotros corrimos en dirección contraria no fuera a volver con el taxi. Cogimos otro taxi y conseguimos llegar a Brooklyn por apenas 8$.

Acabábamos de hacer un sinpa a un taxista caradura en Nueva York.

Actualización 21 de marzo de 2009:

Tras el comentario de Jota me he acordado que ya conté en el blog otras historias pasadas en taxis, pero esta vez en Madrid. Aviso, ese post tiene caracteres políticos y entonces escribía de forma mucho más fresca que ahora.