Publicado en Islandia, NYC, Personal

Efeméride: hace 3 años que dejé Islandia

Las alarmas de mi móvil suenan a media noche. Así que siempre soy la primera en felicitar los cumpleaños (con un mensaje corto) para guasa de conocidos. Hoy la «alarma» era otra. Hoy se cumplen 3 años desde mi regreso de Islandia. Así de friki soy. Aunque la verdad es que aún me encuentro en proceso de adaptación a España. Algo que me tengo que callar ya que casi nadie lo entendería. Tardé un año en volver a adaptarme al volver de Islandia y durante el segundo año estaba tan «aburrida» de lo que hacía en Madrid que sólo deseaba volver a largarme otra vez. Supongo que soy masoca y disfruto de los quebraderos de cabeza de las mudanzas (4 veces en menos de un año!), búsqueda de alojamiento y no saber ni donde está ni lo que puedes encontrar en el supermercado. Aún no me he atrevido a entrar en los bares cuando salgo de fiesta de noche porque sé que no me va a gustar la música. Lo de las verbenas ha sido más sencillo porque ponen la misma música canalla siempre y a partir de las 3am ponen rock. Además, no sabía que iba a echar tanto de menos Nueva York. Me di cuenta 15 días antes de tener que hacer las maletas. Fue tal el sock que me fui a la costa oeste sin dejar terminadas las maletas cuando a mi regreso iba a tener menos de 24 horas antes de volver al aeropuerto. Tengo ganas de dejar un país porque quiero no porque las circunstancias me obligan a ello. Quizás así no me sería tan raro todo.

Alguno me ha preguntado por mi próximo destino. Algún valiente incluso delante de mi madre que ha soltado un estrepitoso NO. Creo que tras vivir en sitios tan dispares como Nueva York e Islandia me da un poco igual el lugar. Pero reconozco que me estoy aburguesando. Si ya prometí en su día a mis padres que si me volvía a ir de España era con contrato laboral bajo el brazo ahora quiero que además esté bien pagado. No me basta con que me paguen más que en España, quiero un sueldo acorde al país donde vaya a vivir. Volvería a Nueva York sin pensármelo pero con sueldo neoyorquino. Ya he vivido a medio gas en Nueva York y sé de sobra todo lo que me puede ofrecer esa gran ciudad y sus alrededores. De todas maneras, por el bien de mi carrera profesional tengo que aguantar un año en España. En la última entrevista ya me preguntaron por tanto movimiento y sé que se puede interpretar como que no cumplo con mis compromisos. Así que si sigo con ganas de largarme otra vez para después de Semana Santa volveré a buscar nuevo destino.

La verdad es que me encantaría volver a Islandia al menos de visita. Desde 2007 no he vuelto y aún me quedan amigos por allí. Hasta el año que viene no lo veo factible. Además con este calor tan horroroso que hay en Madrid se me ha metido en la cabeza que quiero volver a hacer equilibrios en un iceberg.