Publicado en Madrid, Personal

Fidel Castro se cuela en mi casa

Esta madrugada al llegar a casa en Madrid me he llevado un gran susto. Abro la puerta de casa y me encuentro la sombra de un hombre con gorra. Toda la casa estaba a oscuras y sólo se iluminaba por la luz del portal. Al ver que no se movía encendí la luz y esto es lo que me encontré:

Fidel.Castro -1

De lado se aprecia mejor que es el mismísimo Fidel Castro en postura de dormir hasta las gallinas dando discursos larguísimos. Tiene hasta micrófonos.

Fidel.Castro -2
Esta mañana mis compañeros de piso me han dicho que estuvieron a punto de ponerme un cartel por fuera de la puerta ya que se imaginaban el susto que me iba a dar al llegar. Me he pasado todo el domingo mirándolo con recelo cuando pasaba a su lado ya que me da más miedo que el muñeco hinchable a tamaño real que le regalaron a mi compañera de piso en Reykjavik y que se pasó todas las navidades sentado en el sofá. Menudos sustos que me daba el condenado cuando iba por la casa a oscuras. Esta noche se han llevado a Fidel y ha salido la mitad del restaurante que hay al lado del portal para hacerle fotos. ¿Alguno se lo encontró durante la “Noche en Blanco” de Madrid?

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Autor:

No soy graciosa pero sí ocurrente.

15 comentarios sobre “Fidel Castro se cuela en mi casa

  1. No quiero ni imaginarme la clase de compañeros que tienes que se encargan de buscar esas cosas en la web jajajaja xD

  2. Si me pasa a mí, o el muñeco o yo no habríamos sobrevivido al susto. Me habría lanzado en modo suicida a reventarlo o habría reventado yo del grito, mínimo.

    1. mortizzia: Yo he desarrollado la cualidad de abstraerme de lo que me rodea hasta tal punto que rara es la semana que no me pego algún susto porque alguien aparece a mi lado o del mismo ascensor, de dentro. Siempre estoy exigiendo que la gente se ponga cascabeles (como las vacas) pero sé que no funcionaría porque acabaría ignorándolos.

      Esta vez me sorprendí a mi misma porque aunque pegué un respingo para atrás me quedé inmóvil esperando un movimiento de su parte para atacar o correr. Llegué a pensar que como nos habían puesto sensores de movimiento en los pasillos iba a ser complicado esconderse. Al final entré despacito, encendí la luz y me quedé a cuadros al ver que estaba dentro de un contenedor. Aunque antes de acostarme hice varias fotos no vi hasta el día siguiente las pintadas de delante del contenedor y hasta bien entrada la tarde no toqué los micrófonos. Y es que me daba mal rollo tocarlo.

    1. Ni un ápice. Con la semanita que he tenido llegando tarde seguro que se me hubiera olvidado que estaba ahí y me hubiera dado un síncope.

  3. ¡Como para fiarte de compañeros así!

    Me has recordado a la casa de mi amigo César en Borja, que tenía un negro tamaño natural sentado en la entrada. Era una figurita de cartón piedra en plan niño reparte-periódicos. Una cucada.
    Pero uando llegabas pedo a casa a las tantas y abrías la puerta… ¡Menudos sustos que me llevaba con el jodío negro! Al final terminé por a costumbrarme pero, durante varios meses, me pagaba unos sustos de muerte yo solito con la figurita de marras.

    Besicos, soriana.

    1. Tu muñeco de cartón piedra me ha recordado al camarero que tienen mis tíos en la entrada que también me pega sustos cuando he dormido allí.

      Besos, navarrico!

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